Tratamientos y técnicas
Qué dice la evidencia de cada tratamiento de moda
Electrólisis, PRP, ondas de choque, punción seca, láser, ventosas, vendaje neuromuscular. Repaso honesto de qué respaldo tiene cada uno y qué papel razonable ocupa.
Escrito por Roger Pont Bosch · fisioterapeuta colegiado Nº 15266 · tiempo de lector: 10 minutos ·
Hay una pregunta que se repite en la primera visita: "¿tú haces tal técnica?". Y detrás casi siempre está la idea de que existe un tratamiento concreto que resuelve el problema.
La respuesta honesta incomoda un poco: en la mayoría de lesiones deportivas, lo que cambia el resultado es la carga progresiva bien dosificada. Todo lo demás son herramientas que pueden ayudar a llegar antes o a tolerar mejor ese trabajo. Ninguna lo sustituye.
Dicho eso, cada herramienta tiene su sitio. Aquí está el repaso.
Ejercicio terapéutico
Evidencia: alta. Es el tratamiento con más respaldo en tendinopatías, dolor lumbar, dolor de hombro, artrosis y rehabilitación postquirúrgica. No hay ninguna técnica pasiva que se le acerque en resultados a medio y largo plazo.
Es también el menos atractivo comercialmente: no tiene aparato, no impresiona y exige que el paciente haga algo. Por eso se vende menos y funciona más.
Si un tratamiento te promete resolver una tendinopatía sin que tengas que hacer nada, te está prometiendo alivio, no solución.
Terapia manual
Evidencia: moderada como complemento. La movilización articular y el trabajo de tejidos blandos producen mejoras a corto plazo en dolor y en rango de movimiento. Eso abre una ventana para trabajar.
Lo que no está respaldado es la idea de que "coloca" estructuras o corrige alineaciones de forma permanente. Su valor es real y es de facilitación: reduce dolor y rigidez para que el ejercicio pueda hacerse mejor.
Punción seca
Evidencia: moderada a corto plazo en dolor miofascial. Reduce el dolor y aumenta el rango en el corto plazo, con efectos menos claros a medio plazo comparada con otras técnicas manuales.
Encaja bien en cuadros con puntos gatillo claros, siempre acompañada de trabajo activo. Sin ese trabajo, el punto vuelve.
Electrólisis percutánea ecoguiada (EPI, USGET)
Evidencia: prometedora pero limitada. Hay estudios con buenos resultados en tendinopatía rotuliana y de Aquiles, pero muchos son de tamaño pequeño y buena parte proceden de los mismos grupos que desarrollaron la técnica.
Un matiz importante: en prácticamente todos los estudios la técnica se aplica junto con ejercicio excéntrico, y es difícil separar qué parte del resultado corresponde a cada cosa.
Papel razonable: complemento en tendinopatías que no responden al ejercicio bien pautado. No como primera opción ni como sustituto.
Ondas de choque
Evidencia: moderada en algunas indicaciones concretas: fascitis plantar crónica, tendinopatía calcificante de hombro y epicondilitis rebelde. Menos consistente en otras.
Es una de las técnicas pasivas con mejor respaldo, siempre dentro de un programa que incluya carga progresiva.
PRP y factores de crecimiento
Evidencia: dispar. Es un procedimiento médico, no de fisioterapia. Los resultados son razonables en algunas indicaciones —artrosis de rodilla, epicondilitis— y decepcionantes en otras, con ensayos importantes que no encontraron diferencias frente a placebo en tendinopatía de Aquiles.
La heterogeneidad de preparados y protocolos dificulta mucho comparar estudios. Decisión del médico, y siempre acompañada de rehabilitación.
Neuromodulación ecoguiada
Evidencia: escasa todavía. Técnica de aplicación de corriente sobre un nervio bajo control ecográfico, orientada a modular el tono muscular y el dolor. Resultados clínicos descritos, pero poca investigación independiente de calidad.
Papel razonable: complemento en casos seleccionados, con expectativas ajustadas.
Vendaje neuromuscular (kinesio tape)
Evidencia: baja. Las revisiones no encuentran efectos relevantes más allá de los que cabría esperar de un placebo, y no sostiene articulaciones ni "activa" músculos.
Puede tener un pequeño efecto sobre la percepción del dolor y sobre la conciencia de la zona. Es barato e inofensivo; el problema es cuando sustituye a algo que sí funciona.
Ventosas, láser, ultrasonido, magnetoterapia
Evidencia: baja o muy baja para la mayoría de indicaciones. El ultrasonido terapéutico, muy usado durante décadas, no ha demostrado efectos consistentes en las revisiones actuales.
Pueden dar alivio sintomático puntual. No son tratamiento de fondo.
Cómo leer todo esto
La conclusión no es que las técnicas pasivas sean un fraude. Es que ocupan un lugar concreto: facilitar. Bajan el dolor, abren rango, permiten empezar. Eso tiene valor real.
El problema aparece cuando se convierten en el tratamiento completo. Diez sesiones de una técnica de moda sin nada de trabajo activo dan una mejoría que dura lo que dura, y a los tres meses estás donde empezaste.
Las preguntas que conviene hacer
¿Qué se supone que va a cambiar esta técnica? ¿En cuánto tiempo debería notarlo? ¿Qué hacemos si no funciona? ¿Y qué tengo que hacer yo?
Un buen tratamiento responde a las cuatro sin problemas.
Por qué en SOMA empezamos por la columna
Este repaso lleva a una conclusión incómoda: casi ninguna técnica funciona bien sin saber qué se está tratando. Y esa es exactamente la parte que se salta cuando se elige el tratamiento antes de haber explorado.
Empezamos por la columna porque es donde una valoración da más información por minuto: cómo reparte la carga el cuerpo, qué zona no aporta rango y quién lo está cubriendo. A partir de ahí, cada técnica ocupa el sitio que le corresponde. Sin ese paso, todas se convierten en la misma cosa: algo que se aplica a ver si suena la flauta.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el tratamiento con más evidencia en fisioterapia deportiva?
El ejercicio terapéutico con carga progresiva, con diferencia. Es el que mejores resultados muestra en tendinopatías, dolor lumbar, hombro y rehabilitación postquirúrgica. Las técnicas pasivas tienen su papel como facilitadoras, pero ninguna sustituye al trabajo activo a medio plazo.
¿Sirve el vendaje neuromuscular de colores?
Las revisiones no encuentran efectos relevantes más allá de lo esperable de un placebo. No sostiene articulaciones ni activa musculatura. Puede influir algo en la percepción del dolor, es barato e inocuo, pero se convierte en un problema cuando sustituye a un tratamiento que sí funciona.
¿Es mejor la electrólisis que el ejercicio?
No hay base para afirmarlo. En prácticamente todos los estudios la electrólisis se aplica junto a ejercicio excéntrico, así que no se puede atribuir el resultado a la técnica aislada. Su papel razonable es el de complemento en tendinopatías que no responden a un programa de carga bien hecho.
¿Por qué no me ofrecen la técnica que he visto en internet?
Porque la elección debería depender de tu caso y no de la popularidad de la técnica. Lo razonable es preguntar qué se espera que cambie, en cuánto tiempo y qué se hará si no funciona. Si no hay respuesta clara a esas preguntas, el problema no es la técnica sino el planteamiento.
El siguiente paso
Si llevas meses de sesiones sin un plan de carga detrás, ese suele ser el problema. En la valoración te decimos qué esperar de cada cosa y en qué plazo.
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Si esto te está pasando
Leer ayuda a entender lo que te pasa. Lo que decide el tratamiento es una exploración: qué tolera hoy tu cuerpo y por dónde se puede progresar.
Pedimos cita en Sant Andreu de Llavaneres, Premià de Dalt y Barcelona.
Este artículo es divulgativo y no sustituye una valoración profesional individualizada. Si tienes dolor, el siguiente paso es una valoración real.