Fisioterapia deportiva
Pubalgia: por qué te expone a lesionarte de otra cosa
Dolor en la ingle que va y viene, que aparece al chutar o al arrancar y que se acaba normalizando. El problema no es solo el dolor: es que una pubalgia arrastrada cambia cómo te mueves.
Escrito por Roger Pont Bosch · fisioterapeuta colegiado Nº 15266 · tiempo de lector: 8 minutos ·
La pubalgia tiene una particularidad que la hace especialmente traicionera: no suele impedir jugar. Duele al arrancar, al chutar, al cambiar de dirección, a veces al toser o al levantarse de la cama. Pero se aguanta. Y como se aguanta, se juega con ella meses.
Ese es el problema real. Una pubalgia que dura meses no solo duele: cambia cómo se reparte la carga en toda la pelvis, y ahí es donde empiezan las lesiones de al lado.
Qué es realmente
Pubalgia es un término paraguas, no un diagnóstico preciso. Describe dolor en la región del pubis y de la ingle en un deportista, y detrás puede haber varias cosas, a menudo mezcladas:
- Origen en los aductores. Es el más frecuente. Dolor en la inserción de los aductores en el pubis, que duele al juntar las piernas contra resistencia.
- Origen en la pared abdominal. Dolor en la inserción de los rectos y oblicuos, que empeora al hacer un abdominal o al toser.
- Origen púbico. Afectación de la sínfisis del pubis, con dolor muy central.
- Origen en la cadera. Este es el que más se pasa por alto: un conflicto femoroacetabular o una lesión del labrum pueden dar dolor inguinal y ser el motor de todo lo demás.
El pubis es el punto donde se cruzan fuerzas opuestas: los aductores tiran hacia abajo, la pared abdominal hacia arriba. Cuando ese equilibrio se rompe, la zona se irrita.
Por qué te expone a otras lesiones
Aquí está la parte que casi nadie explica. Una pelvis que duele es una pelvis que no controla igual.
Al perder capacidad de generar y absorber fuerza en la ingle, el cuerpo redistribuye: el isquiotibial trabaja más en la fase de frenada, el glúteo cambia su patrón de activación, la zona lumbar absorbe rotación que no le toca. Esa redistribución no es gratuita.
Los futbolistas con dolor inguinal arrastrado no acaban lesionándose del pubis. Acaban con una rotura de isquiotibiales, una lumbalgia o una sobrecarga del recto anterior. El pubis fue el aviso.
Por eso una pubalgia de tres meses no es "una molestia": es un factor de riesgo que se está acumulando.
De dónde sale
- Déficit de fuerza de aductores. Es el factor de riesgo mejor documentado. Una relación aductor/abductor baja predice bastante bien quién va a tener dolor inguinal.
- Poca movilidad de cadera, especialmente en rotación interna. Si la cadera no gira, la rotación la absorbe el pubis.
- Carga que sube rápido: pretemporada, muchos partidos seguidos, cambio de superficie.
- Descompensación entre pared abdominal y aductores. Mucho trabajo de abdominal clásico y ninguno de aductor es una combinación que aparece a menudo.
- Deporte. Fútbol por encima de todo, y después hockey, balonmano, pádel y cualquier deporte con cambios de dirección repetidos.
El tratamiento
La buena noticia: responde bien al ejercicio, y hay programas con evidencia sólida.
- Ajustar la carga, no parar. Reducir el volumen de cambios de dirección y de chuts durante unas semanas, manteniendo el resto.
- Fuerza de aductores. El ejercicio de referencia es el Copenhagen adduction, con progresión desde la versión corta a la completa. Es la intervención que más ha demostrado reducir la incidencia de dolor inguinal en fútbol.
- Trabajo del núcleo en antirrotación, que es lo que el pubis realmente necesita: resistir rotación, no hacer abdominales.
- Movilidad y fuerza de cadera, sobre todo rotación interna y glúteo.
- Vuelta progresiva al gesto: carrera, cambios de dirección, chut, y por último partido.
Plazos: entre seis y doce semanas en la mayoría de casos. Si hay un componente de cadera estructural, más, y la valoración médica entra en juego.
Cómo prevenirla
Con trabajo de aductores durante toda la temporada, no solo cuando duele. Dos sesiones por semana de Copenhagen bien progresado, sumadas a trabajo de cadera y de antirrotación, es de las medidas preventivas con mejor relación esfuerzo-resultado que existen en deportes de equipo.
Y una regla práctica: si tienes molestia en la ingle más de dos semanas, no la normalices. Es la lesión que más veces se convierte en otra cosa.
Por qué en SOMA empezamos por la columna
La pubalgia es probablemente el mejor ejemplo de por qué miramos el eje: el pubis es el punto donde se encuentran la pared abdominal y los aductores, es decir, donde el tronco y las piernas se transmiten fuerza. Si el tronco no controla la rotación, esa zona se convierte en el punto de fricción.
Empezamos por ahí, y de forma bastante literal: sin capacidad de antirrotación en el tronco y sin movilidad de cadera, el trabajo de aductores por sí solo se queda corto. La columna no causa la pubalgia; la columna es la mitad del sistema que la produce o la evita.
Preguntas frecuentes
¿Puedo jugar con pubalgia?
Se puede, y precisamente por eso se cronifica. Lo razonable es ajustar la carga durante unas semanas —menos cambios de dirección y menos chuts— mientras se trabaja la fuerza de aductores. Seguir jugando sin cambiar nada es lo que convierte un cuadro de tres semanas en uno de un año.
¿Cuánto tarda en curarse una pubalgia?
Entre seis y doce semanas con un programa de fuerza bien hecho en la mayoría de los casos. Cuando lleva meses arrastrada o hay un componente de cadera, el plazo se alarga. La variable que más influye es cuánto tiempo se ha jugado con ella antes de tratarla.
¿La pubalgia se opera?
Muy pocas veces, y siempre después de un tratamiento conservador bien planteado que no haya funcionado. La cirugía se plantea sobre todo cuando hay una patología estructural asociada, como una hernia inguinal o un conflicto femoroacetabular claro. Es una decisión médica.
¿Sirven los abdominales para prevenirla?
Los abdominales clásicos, poco: refuerzan un patrón de flexión repetida que no es lo que el pubis necesita. Lo que sí funciona es el trabajo de antirrotación del tronco y, sobre todo, la fuerza de aductores, que es la intervención con más respaldo en la literatura.
El siguiente paso
Si llevas semanas con molestia en la ingle y sigues jugando, ese es justo el escenario que acaba en otra lesión. En la valoración medimos la fuerza de aductores y la movilidad de cadera.
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Si esto te está pasando
Leer ayuda a entender lo que te pasa. Lo que decide el tratamiento es una exploración: qué tolera hoy tu cuerpo y por dónde se puede progresar.
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Este artículo es divulgativo y no sustituye una valoración profesional individualizada. Si tienes dolor, el siguiente paso es una valoración real.