Dolor de espalda
Escoliosis en adultos: qué significa y qué se puede hacer
Te lo dijeron de adolescente y no volviste a pensarlo, hasta que la espalda empezó a doler. La curva y el dolor están menos relacionados de lo que parece.
Escrito por Roger Pont Bosch · fisioterapeuta colegiado Nº 15266 · tiempo de lector: 7 minutos ·
Mucha gente llega a consulta con una idea instalada desde la adolescencia: "tengo escoliosis, por eso me duele la espalda". Es una explicación cómoda y en bastantes casos no es la correcta.
Qué es
Una desviación lateral de la columna acompañada de un componente de rotación. Se considera escoliosis a partir de una curvatura de 10 grados medida en radiografía; por debajo se habla de actitud escoliótica.
En adultos hay dos escenarios distintos:
- Escoliosis idiopática del adolescente que ha llegado a la edad adulta. La curva se estableció durante el crecimiento y en la mayoría de los casos progresa poco o nada una vez terminado.
- Escoliosis degenerativa o de novo. Aparece a partir de los 50-60 por cambios artrósicos en discos y facetas. Esta sí puede progresar, y se acompaña con más frecuencia de síntomas.
La relación entre la curva y el dolor
Es más débil de lo que se supone. Hay personas con curvas importantes y sin ningún dolor, y personas con curvas leves que duelen bastante. El grado de la curva por sí solo predice mal el dolor.
La escoliosis explica la forma de tu columna. No explica necesariamente por qué te duele hoy.
Lo que sí se relaciona con el dolor: la rigidez de determinados segmentos, el desequilibrio de fuerza entre lados, la capacidad de la musculatura para sostener la posición durante el día y, en las degenerativas, la presencia de estenosis asociada.
La consecuencia práctica es importante: aceptar que la curva es la causa lleva a la resignación —"esto no tiene solución"— y esa resignación produce inactividad, que sí empeora el cuadro.
Qué se puede hacer
En un adulto, el objetivo del tratamiento no es corregir la curva: no se corrige con ejercicio una vez terminado el crecimiento. El objetivo es la función y el dolor, y ahí hay bastante margen.
- Movilidad segmentaria. Devolver rango a los segmentos que se han quedado rígidos, que suelen ser los responsables de la sobrecarga.
- Fuerza asimétrica bien planteada. Trabajar más el lado que menos aporta, en lugar de entrenar simétrico y perpetuar la diferencia.
- Resistencia del tronco. La queja más común no es dolor al hacer un gesto, sino al final del día. Eso es resistencia, no fuerza máxima.
- Fuerza de cadera y glúteo, para mejorar el reparto en la base.
- Actividad general. Cualquier ejercicio sostenido rinde más que la inactividad prudente.
Existen métodos específicos de ejercicio para escoliosis con cierto respaldo, sobre todo en adolescentes en crecimiento. En adultos, la evidencia es más limitada y en la práctica lo que más rinde es un programa individualizado de movilidad y fuerza.
En adolescentes es otra conversación
Durante el crecimiento sí hay que vigilar la progresión, y ahí el corsé tiene indicaciones establecidas en curvas de determinado grado. Esa decisión es médica y requiere seguimiento radiológico. Si tu hijo tiene una curva detectada, el sitio para valorarla es la consulta de traumatología infantil.
Lo que conviene llevarse
Tener escoliosis no significa tener que renunciar a nada. La mayoría de adultos con escoliosis pueden entrenar fuerza, correr y hacer la vida que quieran, y de hecho conviene que lo hagan: la inactividad por precaución es, en este caso, el peor de los tratamientos.
Por qué en SOMA empezamos por la columna
La escoliosis describe la forma de una columna, no su capacidad. Y son dos cosas distintas: hay curvas importantes que aguantan una vida activa y curvas leves que duelen al final del día.
Empezamos por la columna precisamente para separar las dos. La valoración no busca la curva —esa ya la enseña una radiografía—, busca qué segmentos se han quedado rígidos, qué lado aporta menos y cuánto aguanta el tronco antes de ceder. Eso es lo que se puede cambiar, y es donde está el margen real en un adulto.
Preguntas frecuentes
¿La escoliosis se puede corregir en adultos?
La curva en sí no se corrige con ejercicio una vez terminado el crecimiento. Lo que sí mejora mucho es la función y el dolor, trabajando movilidad, resistencia y fuerza. Ese es el objetivo realista del tratamiento en un adulto.
¿La escoliosis es la causa de mi dolor de espalda?
No necesariamente. La relación entre el grado de la curva y el dolor es más débil de lo que se supone: hay curvas importantes sin dolor y curvas leves que duelen. Lo que sí se relaciona con el dolor es la rigidez de ciertos segmentos y la capacidad de la musculatura que los sostiene.
¿Puedo hacer pesas con escoliosis?
Sí, y suele ser recomendable. El entrenamiento de fuerza bien pautado mejora la resistencia del tronco y la tolerancia a la actividad diaria. Lo que hay que ajustar es la técnica y la progresión, y en algunos casos trabajar más un lado que otro, no renunciar al trabajo con carga.
¿Empeora con los años?
La escoliosis idiopática que se estableció en la adolescencia suele progresar poco o nada en la edad adulta. La escoliosis degenerativa, que aparece a partir de los 50 o 60 por cambios artrósicos, sí puede progresar y conviene seguirla médicamente.
El siguiente paso
Si tienes una escoliosis y has dejado de hacer cosas por precaución, casi siempre hay más margen del que crees. Empezamos midiendo qué puedes hacer hoy.
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Si esto te está pasando
Leer ayuda a entender lo que te pasa. Lo que decide el tratamiento es una exploración: qué tolera hoy tu cuerpo y por dónde se puede progresar.
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Este artículo es divulgativo y no sustituye una valoración profesional individualizada. Si tienes dolor, el siguiente paso es una valoración real.